domingo, 12 de marzo de 2017

Teresa...

Diré que soy poeta de mentira,
que no encuentro en el verso el acomodo,
a pesar de sentir, de sentir todo
por un tierno engranaje que respira.

Diré, pues, de Teresa, que delira
jugando con las letras entre el lodo
de un reducto infernal en que, a su modo,
un latido esperpéntico le inspira.

Y, sin embargo, un hálito intuitivo
se empeña casi siempre en lo contrario,
pues sus palabras bailan con la gente.

Así que en la mentira sobrevivo
dejando este soneto estrafalario
como ejemplo de lírica indecente.
.

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