miércoles, 16 de agosto de 2017

Vuelo, vuelo y vuelo...

No concibo al viento susurrando balas
ni tampoco al mar producir hastío,
ni concibo amarte sin besar tus alas
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que palpitan libres al albur del río.
Con mis dedos trémulos y tu amor profano
se condensa el aire de carnal rocío.
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Me fulmina el éxtasis, ese instante arcano
que me eleva al cielo de tu piel violeta
donde habita el reino del ardor mundano.
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Vuelo, vuelo y vuelo junto a ti, poeta,
entregada al fuego que tu amor me inspira,
que tu verso entona con su voz secreta.
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Al llegar el alba, el pinzón suspira
musitando el canto del amanecer.
Se despide el sueño, el placer delira
esperando el vértigo de volverte a ver.

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sábado, 12 de agosto de 2017

El vuelo de la duda...


Advierto entre las nubes un latido
que palpita ululante sobre el mar,
un desbocado eco pendular
que me invade, inalámbrico, el sentido.
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Advierto el excitante sarpullido
que se desborda impúdico al notar
que pueda ser antojo del azar
ese vertiginoso recorrido.
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Y saboreo el vuelo de la duda
imaginando auroras delirantes
entre acérrimas ráfagas de besos.
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Que no pierdan los versos su fe muda
en este juego tántrico de amantes
que anhelan comulgar con los excesos.
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domingo, 6 de agosto de 2017

La “Suite”...


Perdida entre sus brazos, temblando y medio rota,
sentí como unos labios me elevaban al cielo
libándome la miel que escanciaba mi anhelo,
y amé como una amante, una amante devota.
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Broté como el relámpago, entonando una nota
que huyó entre los vapores de un armónico vuelo,
y anduve sorda y muda del recóndito duelo
tejido entre alabastros y querencia remota.
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Convine que mi cuerpo en el suyo flotaba
tan dulce y sabiamente, que me olvidé de aquel
que algún día quisiera; y me armé de valor
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huyendo enardecida hacia el hombre que amaba
(intrépido y fogoso, en la “suite” del hotel),
sabiendo que en las llamas se encontraba el amor.

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