sábado, 29 de julio de 2017

Libertad ( soneto blanco, blanco de impurezas y de rimas)

Tras mi separación ascendí al cielo,
me despedí del rol de moribunda
con una impertinencia sorprendente,
y penetré en el vértigo ignorado.
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Tras mi separación me sentí viva.
Comencé a calibrar las excelencias
que el asombroso vuelo reclamaba,
 y me crecieron alas de emoción;
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y me enfrenté al ejército bastardo
anclado en su vulgar maniqueísmo,
y superé las trabas, el acoso,
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el quiero y no te quiero vergonzante,
y me dispuse intrépida a volar.
Ninguna decisión me fue tan fiel.

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miércoles, 26 de julio de 2017

La mentira...


.La mentira es  insulto, y agravante
cuando oculta el oprobio de hacer daño.
Es injuria, delito..., y el apaño
preferido del vil y del farsante.
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La mentira pervierte lo que toca
y potencia el ardid si se consiente,
incrementa el recelo de la gente,
y al oído inocente lo equivoca.
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La mentira, además de un hecho infecto,
lleva balas cargadas de intenciones
que reflejan la “luz” del impostor.
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La mentira es la ofensa del abyecto,
del gran estraperlista de invenciones,
que enturbia el aire limpio con su hedor.
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martes, 25 de julio de 2017

PECAR... (soneto erótico)

Pecar es placentero, y si el pecado
emerge envuelto en gozo y en lujuria,
seduce por su vértigo embrujado,   
y pecamos, sin duda, con más furia.
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Deslizo mi deseo por la espalda
del amado que turba mis sentidos,
y beso con esmero su guirnalda
de néctares y mieles  bendecidos.
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Y volamos al cielo en buena hora,
entre un pálpito y otro, de tal suerte,
que observamos el fuego de la aurora
tras un vibrante éxtasis de muerte.
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Y pecamos,  pecamos con locura,
disfrutando del sexo con usura.

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viernes, 21 de julio de 2017

El violín (sonatina)

Cae sobre el asfalto una urdimbre de plata,
una lluvia fulgente con destello escarlata
que refleja su vuelo a la luz de un farol.
Una niña la observa, como observa a las flores
-que lozanas despiden aromosos vapores-,
y al pequeño gatito y al feliz caracol.
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Se estremecen los charcos con el baile de gotas,
y al runrún de un suspiro, un sinfín de gaviotas
exultantes acuden a un posible festín.
La pequeña que suele asombrarse de todo,
se percata del aire y del sol y del modo
en que brotan las notas de un pequeño violín.
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Se aproxima a su encuentro, y descubre al anciano
que, a pesar de la lluvia, va meciendo su mano
al compás de la música que su mente creó.
Esta niña sensible se emociona al oírlo,
y se acerca al instante, pues quisiera aplaudirlo,
mas no pudo por menos que sentir lo que vio:
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tiritaba de frío, y un ligero calambre
sacudía el silencio que gritaba del hambre,
y acudió presurosa para verlo comer.
Se acercó conmovida a su lado, en el banco,
y le dijo al oído que una estrella de blanco,
encontraba en su música un inmenso placer.
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Y se hicieron amigos y, al salir del colegio,
casi todos los días escuchaba el arpegio
que el anciano tocaba al oírla llegar.
Cada vez que llegaba la gentil heroína,
se sacaba el anciano una incómoda espina,
y soñaba tan solo con volar y volar.

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martes, 18 de julio de 2017

El grito de Lorca...


Me llevan a matar, como a los cerdos,
a una zanja excavada en el camino.
Me van a fusilar porque el destino
cedió ante el paroxismo de los lerdos.
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Invaden mi cerebro los recuerdos
que nublan sin escrúpulos el sino
de este aberrante crimen clandestino
larvado en los delirios de los cuerdos.
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Se estremece el reloj de la memoria
durante el recorrido hacia la nada,
y mi deseo impúdico es llorar.
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El verso que engendró mi trayectoria
será la voz, la voz autorizada
del grito que no acaba de gritar.
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lunes, 17 de julio de 2017

Latido...


Se estremece el latido entre acordes y cantos,
aguardando la nota que engalane su vuelo;
vibra el gong de la fiesta, y eclosiona el anhelo
por danzar en las plazas esquivando quebrantos.
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Se estremece el latido saturado de encantos
al cubrirlo la noche de un fugaz desconsuelo,
mas se asoma la aurora por los bordes del cielo
retornando la música y alejando los llantos.
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Se marcharon al alba, junto al sol y la luna,
confundiendo la noche con las luces del día,
y quedó palpitante, en el aire, un poema.
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Se cubrieron las calles de una lluvia oportuna
que envolvieron de encaje la sutil melodía
y erizaron mi piel de cadencia suprema.
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