Dónde voy, de dónde vengo,
me pregunto caminando;
y, mientras voy cavilando,
junto al río me detengo.
Pero, al instante, me abstengo
de entrar en filosofías,
porque me encantan los días
pletóricos de belleza,
y sería una torpeza
perderme en galimatías.
.
Junto a la vera del río,
retozan mis pies desnudos,
entre guijarros menudos
y un ligero escalofrío.
Saco el cuaderno y sonrío
al placer concupiscente,
y escribo, escribo impaciente
lo que la emoción transmite
antes de que se marchite
esta ilusión envolvente.
.