viernes, 15 de marzo de 2019

Sentir...


Sentir que formo parte de este mundo,
como el árbol, el río, las estrellas,
la tormenta o el rayo furibundo
que propaga, pirómano, sus huellas…
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Sentir el desconcierto, el fogonazo
del deslumbrante  malva de la aurora,
vivir la sacudida del chispazo
sintiendo que la vida te enamora.
.
Sentir cómo rebosa y se ataranta
un revoltijo ingrávido por dentro;
cómo la voz furtiva se atraganta
queriendo dar color a tal encuentro.
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Sentir, sentir, sentir, sentir latente
ese fuego interior que fluye ardiente.
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martes, 12 de marzo de 2019

El mar, la mar... (cuartetas imperfectas)


Ay, el mar, la mar, mi mar,
el mar que viene conmigo
volando por estos versos
camuflado de testigo.
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El mismo mar que perturba
cuando, sentada en la roca,
observo que me salpica
su espuma junto a la boca.
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El mar que me sobresalta
cuando, lamiendo la arena
con sus caricias de encaje,
el pulso me desordena.
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El mar que me tranquiliza
porque, a su vera, percibo
cómo suspira, anhelante,
dejando al aire cautivo;
.
cómo desata sus crines,
a estribor y a barlovento,
este mar que me entusiasma
enfrentado contra el viento.
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sábado, 9 de marzo de 2019

Camino...


Camino sin arnés, desprotegida,
al albur caprichoso  del azar,
intuyendo que “aquello” que me cuida
se obtiene conjugando el verbo amar.
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Camino junto a todos, convencida
de sentirme arropada en el andar,
de ser parte del río de la vida
que deambula intrépido hasta el mar.
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Camino hacia adelante, sin temor,
sabiendo que la muerte me acompaña
desde el instante mismo en que respiro,
.
porque basta mirar alrededor
para entender la fórmula, la hazaña
que requiere ser pólvora y suspiro.
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martes, 5 de marzo de 2019

Escribir (tercetos encadenados)


Escribir es forzar la cerradura
del espacio interior que te delata
y sentir el placer de la aventura.
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Percibir cómo el mundo se dilata
al aspirar el hálito que fluye
del verbo o la metáfora de plata.
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Aturdirte y notar cómo te influye
el poder de la música silente
que intenta desbordarse cuando intuye.
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Porque, mientras escribo, soy consciente
del ejército alado que transita,
permisivo y locuaz, por la corriente

de este río de sangre que me excita,
porque adoro el sabor de lo imprevisto
y me encanta saber que, al verme escrita,
comunico a la muerte de que existo.
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miércoles, 27 de febrero de 2019

Azar


Tan asombrosa es la vida
como anodina es la muerte,
pues nada puede ofrecerte
esa pájara homicida.
Si acaso, para el suicida,
puede ser la bendición
a su fúnebre visión;
pero tan flojo argumento
nunca será el condimento
que sustancie mi razón.
.
Nacimos para morir,
pero mientras eso ocurre,
un paraíso discurre
embelleciendo el vivir.
Y al que le encanta escribir
no hay nada que lo modere:
si quiere morir, se muere,
pero aspirando la espuma
del que sabe que la pluma
lo resucita si quiere.
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Y pues que en la vida estoy
y que a veces me atraganto
de tanto quererla tanto,
de momento, no me voy.
Y aunque me digan que soy
esto o lo otro o aquello,
me parece un atropello
que un impertinente azar
decida cuando matar
sin despeinarse el cabello.
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lunes, 25 de febrero de 2019

El beso...


Imaginad la sorpresa
cuando un domingo de ronda
por un país extranjero
reconocí entre las sombras
al hombre que más amé
(y que se largó con otra).
Un hervidero de avispas
entre el ombligo y la aorta
colapsó mi entendimiento.
Pero no soy rencorosa
y toda mi piel pedía
encender aquella antorcha
que nunca debió apagarse.
Le di un besazo en la boca;
y él, que a la gresca andaba
con Amparito, su moza,
sintió un chispazo de muerte,
digamos que en “esa zona”;
y el hotel estaba cerca,
mi marido en Calahorra…
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