lunes, 3 de diciembre de 2018

Para Linda (la princesa Esmeralda)


Se encaramó a la vida con coraje,
con la pasión que imprime ser poeta
y la conciencia olímpica repleta
de versos, sobresaltos y oleaje.
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Envolvió su poética de encaje,
tejiendo con metáforas la grieta
que se abría impúdica y violeta
exhibiendo un oráculo salvaje.
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Pero a pesar de irte, no te has ido,
sigues aquí presente, entre nosotros,
junto al acervo lírico creado.
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Porque queda tu pálpito adherido
a los latidos nuestros y a los otros
que, por grupos y foros, has legado.
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sábado, 1 de diciembre de 2018

La oveja negra...


Pues sí, nací diferente;
ni más guapa ni más fea
ni más buena ni más mala,
ni más lista ni más necia…;
fui un misterio ambulante
tildado de “oveja negra”.
Desde niña me veían
con un halo de sorpresa,
como si la que os escribe
fuera un marciano en la tierra.
Y lo cierto es que acertaban
porque en el fondo lo era;
era un bicho raro, raro
que, con seis años apenas,
me encantaba la aventura
de hacerme pasar por muerta,
con el consiguiente susto
de mis padres y la abuela.
Y, desde entonces que adoro
a todos los que tantean
el torbellino inquietante
de jugar con una idea.
Pero el mundo me apasiona
a pesar de mis rarezas,
y a todos amo y respeto,
lo juro, aunque no me crean.
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jueves, 29 de noviembre de 2018

Al amigo desleal. (Escrita para ser cantada, tipo ranchera)


Te deseo  el edén, lo mejor,
lo mejor que requieran tus males.
Si te fuiste, sin más, por pudor,
ojalá te resarzan a mares.
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Si te fuiste escaldado y culpable,
te propongo descubras la cura,
pues no hay nada peor que enredarse
en el cuento falaz que te culpa.
.
Si te fuiste orgulloso y capaz
de ensuciar con mentiras el aire,
solo siento tristeza, por más
que adivine tus cínicas artes.
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Si te fuiste altanero y orondo,
imputando al leal de tu error,
vale más que camines tú solo;
es muy fácil oler tu rencor.
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Solo pido no verte, no ver
la mirada infeliz del farsante,
la mirada falaz del crupier
que no supo jugar sin mancharse.
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viernes, 23 de noviembre de 2018

"A palabras necias, oídos sordos"


El necio recurrente me supera.
Intento dar la espalda a la sandez,
y lo veo imposible, toda vez
que el necio insiste, insiste y no hay manera.
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De súbito, por gusto y por bandera,
te suelta un despropósito ¡pardiez!,
y así uno tras otro, con fluidez,
sin despeinarse un pelo en la sesera.
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Con tantísimo agravio primigenio,
o me crispo o me tiendo en el diván
intentando escapar de este milenio.
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Y hago caso del clásico refrán
silbando en mis oídos el ingenio
de Góngora, Quevedo y de Gracián.
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domingo, 18 de noviembre de 2018

Huir... (pareados)


Mi vida ha sido siempre una huida constante:
si la chispa era buena, la quería excitante,
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si el temor asomaba, yo desaparecía
por resquicios mentales que tan bien conocía.
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Me confundía el mundo, dudar me taladraba
y huía de ese estado cuando me aniquilaba.
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Huir, huir adonde fuera; y el fin de aquella meta
calmaba mi conciencia retraída de asceta.
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Volar era el motivo, comprender y expresarme
serían la conquista  que indujeran a amarme.
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Intenté seducirme, y fui tan persuasiva
que aplaudí aquel intento con lujuria festiva.
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Y dejé de fugarme. Soy feliz, lo prometo,
con las últimas fugas acabé con el reto.
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Ahora solo aventuras, pequeñas evasiones
que besen el cerebro y colmen de emociones.
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miércoles, 14 de noviembre de 2018

¡Ay! (Tres décimas alocadas)


¿Cómo fue mi primer beso?
Ay, amigos, fue de infarto,
tan demencial... Os comparto
la secuencia del suceso.
A decir verdad, confieso
que, entonces, no me creía
que aquello que se intuía
pudiera llegar a ser,
pero no capté el placer
que entre risas trascendía.
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Era mundano, locuaz,
atractivo, inteligente...
Y yo tonta, impertinente,
apasionada y audaz.
Pero viéndole capaz
de movimientos suicidas,
para aplacar sacudidas
me agencié de una baraja,
y obtuve cierta ventaja
al ganarle unas partidas.
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Yo era joven, comedianta,
y, a pesar de apostar fuerte,
aquel ósculo de muerte,
me atravesó la garganta.
Lo rememoro y me encanta,
pues fueron dos besos, dos,
y con lengua, ¡vive Dios!,
que me robó sin permiso,
y, al volver del paraíso,
me dio la espalda y adiós.
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