Nunca estuve enamorada
hasta que me enamoré.
No recuerdo cómo fue
la caótica encelada.
Ni puedo deciros nada,
ni el porqué de esa pasión:
se produjo una explosión
que, al pillarme sin defensas,
me provocaron intensas
fogatas en erupción.*
.
Pero el amor se acabó,
y, como fue clandestino,
se marchó tal como vino,
y en la gloria quedé yo.*
Digamos que se cansó
de tanto amar a escondidas,
y aquellas ansias vividas
danzaron por el alero
de un te quiero y no te quiero
hasta morirse rendidas.
.