viernes, 5 de septiembre de 2014

VERSOS

Escapo por las veredas turbias
del juicio,
a componer un verso, o dos, o cientos…
Los que crujan mar adentro de
mi mundo.
Y me respalda el sol
y el mar,
y un rumor que se instala intermitente
por las resquicios descarados
del espíritu.
Es el inicio del baile, el poder absoluto
del misterio.
Me estremezco de amor,
si lo deseo,
o sucumbo al arbitrio de los celos.
Indago, disfrazada de filósofa,
por las grietas más complejas de la vida,
o disfruto dando rienda suelta
a los antojos.
Y es que el rumbo interior se
me dispara.
Ya no tengo medida ni reflejos,
pues me crezco cuando escribo,
no en talento, que no tengo, sino en vida.

Que circula por mis venas más sangre de la debida.

miércoles, 9 de julio de 2014

ESCRIBO…

Escribo con la intención implícita de ser leída y la culpa añadida del improperio, porque no manejo pautas ni cultura, y devienen las palabras a todo trance, sin poder aplacar su desmesura.

Escribo por impulso y extravío, como el golpeteo abrupto de la sangre ante lo insólito, explotando el desvío al libre instinto, al alivio incauto.

Escribo con atrevimiento, con el descaro del que nada pierde, con la desenvoltura del profano: lanzando un grito al viento, alucinado.

Por mis palabras bulle esperma y sangre, todo revuelto, porque es un coito de amor hacia las letras.

Y escribo incrédula al ver retazos míos por los párrafos, salpicados de voces y espejismos.


Desde dentro un salto hacia el vacío para convertirse en humo y esperpento.


domingo, 6 de julio de 2014

SUEÑOS

Musita el aire
con rumor de violines,
que mi nombre pronuncias
entre sueños, y me asalta la emoción intensa,
de abrazarme contigo
mientras duermo.

Que tus labios dibujan en mi vientre,
caracolas de besos susurrantes,
y un ligero temblor me ruboriza
latiendo sin control
sobre mi piel.

Nos contempla la luna,
murmuras, sonriendo allá a lo lejos.
¡Oh, querido enamorado,

en el espejo del amor te miro!

viernes, 6 de junio de 2014

AMOR (Soneto)



Me observo en tu figura casi anciana,
y un ligero revuelo me conmueve,
como el leve gemido cuando llueve
sobre el frágil cristal de mi ventana.

Tu mirada profunda es tan cercana,
que la emoción de amarte ya se atreve,
a violarte un instante, que haré breve,
por miedo a que se lleven el mañana.

Un aura de misterio nos hechiza,
colmando de ternura los sentidos,
transformando las penas en ceniza.

Recorremos sin prisa, ambos crecidos,
un penúltimo viaje que aterriza,

con un vuelo de acordes y latidos.


viernes, 30 de mayo de 2014

GLOSA A MIGUEL HERNÁNDEZ

Estrofa del poema: “Los hombres viejos”

“Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,
y una perilla obscena de culo de bellota,
y calvos, y caducos. Y nunca se les quita
la joroba que dentro del alma les explota.”
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Luminarias sin luces, cuervos de pico largo,
cerebros de carnero mamando de la guita,
salpican sus ideas con retintín amargo,
nacen puestos de gafas, y una piel de levita.

Mediocres eruditos mendigando laureles,
presumen de intelecto como un vulgar idiota,
atildados con cuernos en inmundos burdeles
y una perilla obscena de culo de bellota.

Son enjambres de moscas volando entre la mierda,
pregonando orgullosos su ignorancia bendita.
Personajes hinchados, con la mirada lerda,
y calvos y caducos. Y nunca se les quita

la soberbia del gorro, pordioseros de mente,
buscadores del éxito con constancia devota,
aplauden lo prescrito, solapando vilmente

la joroba que dentro del alma les explota.

sábado, 17 de mayo de 2014

MISERIAS

Nos transporta el eco, desde el fondo del mundo, un rumor añejo de voces mezquinas y miradas viejas.

En el engranaje de tales miserias se fatiga el alma, castigada y ciega. Y comienza el duelo de la pesadumbre.

Porque no hay camino que más se bifurque como el construido sin pies ni cabeza, con la vista puesta en “lo que Dios quiera” y con crucifijos hasta en las orejas.

Nada se sustenta, todo se desangra. Es la muerte lenta por la estupidez, las palabras huecas, la desfachatez. Se fugan los dioses por la sinrazón  y por la pobreza.

En esta incertidumbre deambulamos todos, entre grandes charcos de desesperación. El cielo se nubla y se agita el aire con el desconcierto.


Todo queda incierto, ni siquiera el verso tiene salvación; se oscurece el cielo. Es una punción tras otra punción.