sábado, 18 de abril de 2020

Jugar...


Me encanta jugar, sentir al lenguaje
latir por el folio mientras lo deslizo,
desplegar su aroma y rizar el rizo
con figuras dignas de regio linaje.
.
Componer un puzle, en cuyo engranaje
se escuche, infiltrado, un ritmo mestizo
de voces arcaicas y son pegadizo,
un ritmo que infiera un hábil mensaje.
.
Jugar con las letras es muy placentero,
porque son sumisas  y no se sublevan
cuando las agrupo en un verso inerte.
.
Porque son calmantes, como el aguacero
de verbos y voces que hasta el mar me llevan.
Y porque las miento si no tengo suerte.
.

jueves, 16 de abril de 2020

Pereza...


A menudo me indago el interior,
sobre todo si escribo: me sonroja
salpicar la escritura de congoja
sin sentir, en el fondo, ese dolor.
.
Necesito tener el pundonor
de buscarme por dentro, hasta que escoja,
entre tanto desliz, lo que me enoja,
separando lo justo del error.
.
El escollo radica en la flaqueza;  
discurrir ocasiona sacrificio,
y a la menda le puede la pereza.
.
Acostumbro a pedirles armisticio
a las huestes que ordenan mi cabeza,
pero acabo disléxica y sin juicio.
.

jueves, 2 de abril de 2020

QUÉDATE EN CASA...


Quédate en casa, venga, quédate en casa,
deja ya de esquivarlo, capta el mensaje,
que al bichito le pirra el libertinaje
y cuando tiene hambre se sobrepasa.
.
Quédate en casa, vamos, quédate en casa,
que a este virus le encanta el camuflaje,
y sus disparos silban con tal voltaje
que a la pandemia, amigo, le sobra guasa.
.
Quédate en casa, hombre, sé más taimado,
plántale cara al bicho tras los cristales,
que si se ve aislado, se van los males,
.
y el mundo no merece lo den de lado.
Muy prontito veremos la primavera,
y del confinamiento saldrá el que quiera.
.


miércoles, 1 de abril de 2020

Aplauso...


Ante el horror de este virus,
que insiste en seguir matando,
se me encoge el corazón
cuando contemplo a diario
a gente que salva vidas
y entregan la suya a cambio;
la misma grandeza innata,
la misma fe y entusiasmo
que tienen las enfermeras
cumpliendo con su trabajo;
la abnegación desmedida,
el esfuerzo sobrehumano
por atender al enfermo
en turnos casi de esclavos.
Mujeres imprescindibles,
valientes  como soldados,
se van dejando la piel
batallando sin descanso;
se merecen mil trofeos
y, sobre todo, un aplauso.
.

miércoles, 25 de marzo de 2020

Imaginando...


Puestos a imaginar,
me cito con el virus asesino,
al que quiero engañar,
y acude en torbellino,
lamiéndose de gusto el muy cretino.
.
Le propongo un manjar
de tres kilos de plásticos con vino
si deja de matar,
y me mira bovino,
dando un respingo al aire haciendo el pino.
.
Aguardo sin hablar
a que este ser inmundo, tan cansino,
acabe de brincar,
pero, el muy cebollino,
acaba de fijarse en mi vecino.
.
Y decido pisar
su tentáculo anatómico, el espino,*
capaz de taladrar
a cualquier peregrino.
Y, aplastando al cabrón, cambio el destino.
.

domingo, 22 de marzo de 2020

Virus y otras cosillas...


Podría imaginarme el sibilino
juego sanguinario de un chiflado,
o la venganza idiota del vecino
que no midió el tamaño de su enfado.
.
Podría imaginarme un gran diluvio
vomitando microbios virulentos;
incluso imaginar a un yanqui rubio
expectorando virus y excrementos.
.
Podría imaginar cientos de “axiomas”
en esta reclusión que, a veces, pesa;
pero llueve de nuevo, el jazmín canta
.
y vibra por mandarme sus aromas;
y te imagino, amor, sobre la mesa,
escribiendo ese verso que me encanta.
.