Hay besos
que confunden y extravían,
como esos besos
tuyos, consentidos,
que me
robaste entonces, impelidos
a besar unos
labios que aturdían.
.
Hay besos
que caducan o se enfrían
en el ocaso
gris de los olvidos,
que fluyen
imparables, absorbidos
por el punto
y final que prometían.
.
Hay besos
que perduran y se esconden
en el
extremo azul de un mar mutante,
como el ave
rapaz que está a la espera.
.
Pero hay
besos que arden y responden
al latido palmario
del amante;
y los míos,
amor, son de bandera.
.